Hoy vengo con ganas de evocar aquellos maravillosos años en los que el cine del destape nacional endiosó a las suecas en bikinis a verdaderos ángeles caídos del cielo. Para aquellos fans de otras latitudes, antes de entrar en batalla os inclulcaré un poco de historia moderna explicando eso que aqui conocemos como “Destape”
“…La apertura progresiva del régimen de Franco a otros países permitió la llegada del turismo a las costas españolas y con él, otros modos de vida e ideas más liberales. La revolución más destacada en este aspecto de cara a la cerrada mentalidad española fue el turismo procedente del norte de Europa, en concreto, de Suecia. Las mujeres, con trajes de baño mucho menos recatados y con un comportamiento sexual libre de tabúes, escandalizaron a una sociedad marcada por una moral impuesta y controlada. Este asombro se vio reflejado en el cine, donde empezaron a proliferar películas que giraban en torno a la aparición de las suecas en las playas españolas. El argumento, normalmente contado en clave de humor, era siempre muy similar: un español bajito, regordete y poco agraciado causaba furor entre despampanantes rubias procedentes del norte que siempre estaban dispuestas a satisfacer los deseos carnales hasta tal punto que el macho ibérico se veía obligado a rechazar algunas de las proposiciones…”
Unas décadas después la sociedad ha cambiado y las hijas de aquellas “despanpanantes” rubias que hacían a la vez de fantasías de nuestros padres, se han adaptado a los tiempos poniendo cachondos a las generaciones venideras.
Si hace unos días una alemana meneaba las pollas en el Oktoberfest de propios y extraños, hoy son dos cándidas danesas de vacaciones que demuestran que el tópico adquirido de frías dista de la realidad gracias entre otras cosas al tequila.
Al igual que ya hiciesen sus madres a finales de los 60, las hijas vuelven al ataque, cámara en mano, con la suficientes ganas y fuerzas para conseguir poner calientes a todos los clientes de un pub en época veraniega. El vídeo tiene todos los requisitos necesarios para convertirse a mi entender, en uno de los mejores amateurs que he visto en mucho tiempo: Dos rubias bisexuales, exhibiccionistas, sin bragas, capaces de regalar mamadas al son de música de los 60 y alguna que otra chupadita de chocho al ritmo de los Red Hot… Hoy hablando muy en serio, al compañero de viaje lo podemos denominar sin lugar a equivocarme Uno de los hombres más afortunados del planeta.
Realidad, ficción o montaje, os aseguro que estas dos guarrillas me han calado en lo más profundo de mi rabo…
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